Quiero pedirte disculpas por no haberte escrito antes, aunque he de reconocer que te aprecio mucho desde que era pequeño.
En todos mis viajes, el momento más agradable era llegar al alojamiento y encontrarme contigo. Tú siempre me has dado libertad absoluta en nuestros encuentros, no así Morfeo que imponía que estuviera totalmente dormido para acogerme en su seno.
Tú, sin embargo, eres suave y cálida, tranquila, eres la puerta de la suprema contemplación y del gozo del desapego.
Cuando he estado contigo, mejor dicho, siempre que estoy contigo, me recreo en los colores de la India, del Tíbet, de Australia, de Suiza, de Italia, de la bella Granada, de Las Alpujarras, de la Pampa argentina, de las Islas Afortunadas, de todos los rincones de nuestra hermosa España.
No impones límites de tiempo, ni sitio, ni posición, ni condiciones. Puedo oler las fragancias de todos los paraísos que visito, puedo oír, sin que te enfades ni te pongas celosa, el murmullo de las olas, a los niños jugando, puedo ver, a duermevela, un águila posada en un árbol al lado de mi casita de hotel en el Masai Mara, puedo incluso, sí, también, recordar la salida del Sol volando hacia los Himalayas.
Eres suave y deliciosa, como el tacto del ser amado después de...Tú siempre estás después de algo, pero no te importa, al contrario, es tu esencia.
Gracias por todo queridísima Siesta, espero encontrarme contigo de nuevo lo antes posible, en cualquier parte de este mundo.
Eugenio Martín
Foto: Copyright Eugenio Martín

1 comentario:
guaaa!! me encanta el blog, pero me poneis los dientes largos jajaj un saludo para todos
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